TECNOLOGIAS DIGITALES - GEOPOLÍTICA Y DIPLOMACIA

La inevitable búsqueda de soberanía tecnológica digital por parte de los Estados-nación es particularmente visible en las grandes potencias, como los EEUU, China, Eurasia, Europa y las potencias revisionistas en general, aglutinadas en espacios como el BRICS. Este fenómeno es político por su faceta de formulación y persecución de ecuaciones de poder según intereses nacionales y se plasma en las relaciones internacionales en un esquema de carácter realista.

El contexto actual de revitalización de la geopolítica profundiza este último carácter y choca contra los esfuerzos de lograr ciertos estándares de gobernanza internacional de Internet, espacio privilegiado donde transcurre la revolución digital. Esta es la principal disfuncionalidad de lo que denomino en este artículo “Matrix disfuncional”.

Disfuncionalidad entre, por un lado, el carácter transnacional y globalizante del factor tecnológico digital y de la naturaleza de la gobernanza de Internet, y, por el otro lado, el cariz territorial y cultural que asienta en el factor político que moldea el interés nacional de los Estados.

La crisis actual del liberalismo y la consiguiente reformulación de la globalización plantea la tensión entre dichos términos en un momento histórico en que el concepto civilizacional, nacional y/o regional, se encuentra ante una nueva oportunidad de definir espacios propios de identidad y realización autónoma y en libertad.  Esto es lo que constituye una revisión radical de la dictadura del pensamiento único y, a través de él, del gobierno global de las minorías por sobre las mayorías.

El triunfo de esta opción en las últimas elecciones presidenciales de los EEUU consolida dicha tendencia, que tuvo entre sus precursores la irrupción del fenómeno político encabezado por el actual presidente de la Argentina, Javier G. Milei. Sin embargo, el riesgo de estos cambios es la suplantación de un pensamiento hegemónico y "único", por otro de diferente orientación, pero con las mismas características en su aplicación. Esto podría evitarse no sólo con la coherencia de la dirigencia política en la adhesión a tales cánones de libertad, sino también en el terreno de políticas de pedagogía y comunicación que faciliten la comprensión e incorporación del mensaje político. 

Considerando el factor tecnológico digital en un contexto de fragmentación y tensión geopolítica, esta posibilidad desemboca a nivel global en una batalla cultural en la que es relevante la antes mencionada soberanía digital. Esto es especialmente visible en hechos tales como la carrera tecnológica por desarrollos autónomos y cada vez más avanzados en Inteligencia Artificial (IA), entre otros, donde se entrecruzan intereses corporativos de todo tipo.

En el primer caso, los EEUU han decidido meses atrás abandonar las restricciones en los desarrollos en la aplicación de IA, lo que en sí es la gran competencia entre las grandes potencias. Dicha medida aleja a ese país de los criterios de gobernanza que de algún modo se han ido adelantando desde UE para su posterior adopción en el resto del mundo, lo que se ha dado en otros aspectos de las políticas tecnológicas digitales y se especula también se extendería a la IA.

Dicho marco, en cierto sentido normativo y/o de buenas prácticas, que se ha ido configurando a escala global es justamente un continente de estándares a aplicar en diversas prácticas y sobre diversos contenidos, que por las posibilidades que brinda la Internet, es de tipo globalizante. Como tal, tiene intrínsecamente una tendencia a favorecer cierto tipo de pensamiento único. 

Al respecto, se daría una colisión con las tendencias políticas antes mencionadas, por lo que se alientan ciertas líneas de acción para generar y promover espacios propios de Internet, donde las normas y contenido de algún modo las determinan los Estados y/o corporaciones con asiento territorial. Esto es lo que sucede con China hace ya décadas, con sus plataformas y contenido digitales propios.

El posible quiebre de la alianza occidental se hace visible en este sentido en el ámbito de la defensa, además de lo antes mencionado sobre aplicación de regulaciones a la IA. Me refiero a la reciente decisión de los EEUU de llevar a cabo una reevaluación de Rusia como amenaza cibernética, lo que constituye un cambio de primer orden que altera un conjunto de estrategias. Este reacomodamiento, enmarcado en un esfuerzo político por mejorar las relaciones con Rusia y apresurar un acuerdo con Ucrania ante la revisión del apoyo de los EEUU a este país, es una línea de quiebre más con la UE, que percibe dicho conflicto como una amenaza vital.

En lo que se refiere al espacio sudamericano, donde la generación de tecnologías de punta usualmente es de tipo adaptativa más que creativa, oportunidades que estas posibiliten están en la medida de su incorporación flexible a la realidad de esta región. El planteo de objetivos estratégicos, marcos regulatorios, ambientación para favorecer la creatividad y desarrollos autónomos y planteamiento de planes de mediano y largo plazo, posibilitan en su conjunto una matriz en la que la incorporación de contenidos propios sería un logro de una aplicación exitosa de tales postulados.

En este punto diplomacia y nuevas tecnologías se cruzan en su trayectoria y abren a esta región a nuevas posibilidades para superar tendencias seculares al subdesarrollo y atraso. Igualmente, sin un marco de políticas respetuosas de la libertad individual, cualquier intento innovador resulta infructuoso. Asimismo, un desconocimiento de los condicionamientos geopolíticos actuales y de las implicancias de los alineamientos más convenientes según los patrones culturales y demandas domésticas según interés nacional, sería plantear objetivos y metas irreales. 

En tal sentido, una diplomacia asertiva que se corresponda con el conocimiento propio de potencias intermedias, como la Argentina, con desarrollos digitales incipientes, resulta clave para la negociación de condiciones favorables e incorporación de tecnologías que reconocen su mayor desarrollo en potencias externas. Actualmente, dichas potencias se limitan a dos, los Estados Unidos y China, ya que son las que concentran en el presente y futuro de mediano plazo la mayor capacidad tecnológica digital, poder computacional, volumen de inversiones y desarrollos en investigaciones. 

Superar el estado de dependencia tecnológica sería la meta para una potencia intermedia, lo que le garantizaría posibilidades para un desarrollo económico endógeno, pero altamente integrado a las corrientes transnacionales que forman cadenas productivas y tecnológicas y definen el acceso a oportunidades productivas y económicas de mayor rentabilidad. Igualmente, dentro de este rango de países, hay un conjunto que tienen un mayor desarrollo relativo que cualquiera de los países latinoamericanos y que tecnológicamente se consideran de nivel intermedio, como Francia, Alemania, Italia, la India, Rusia y otros, pero que igualmente se encuentran muy lejos de los desarrollos alcanzados por los EEUU y China. 

Además del incentivo económico y social para alcanzar mayores niveles de desarrollo en este sector y que hacen parte de la actividad diplomática, se encuentran aquellos aspectos vinculados al factor de seguridad. Los diversos flagelos transnacionales, como el narcotráfico, terrorismo, trata de personas, tráfico de órganos, minería ilegal, entre otros, tienen una matriz de carácter internacional por su dinámica, actores intervinientes y entrelazamientos financieros. El factor tecnológico los potencia en su carácter de peligro y amenaza para la convivencia ordenada y armónica tanto en la comunidad nacional, como en la internacional. 

La labor diplomática para brindar al país capacidades cibernéticas se entrecruza con los objetivos de política exterior y para los países de menor desarrollo es un desafío no menor. El planteo de estrategias en este punto incluye una faceta diplomática, donde el conocimiento de capacidades y vulnerabilidades propias, junto con la idiosincrasia cultural local se conjugan con la identificación de socios externos complementarios cultural y tecnológicamente. Al respecto, se dan ciertas características propias de la relación entre el factor político-cultura y el tecnológico para situar en su contexto cualquier esfuerzo en el área diplomática, sobre lo que me refiero a continuación. 

Siguiendo el pensamiento de Henry Kissinger, históricamente se ha dado que los líderes políticos no alcanzan a percibir las implicancias estratégicas y filosóficas de las máquinas y algoritmos socialmente disponibles1. El mismo pensador y estratega también afirma que la historia se presenta de modo implacable como una asignadora de tareas en la que la revolución tecnológica ha sido acompañada de procesos de transformación política2. De este modo, los momentos históricos de alta tensión política doméstica e internacional como el actual son característicos de crisis culturales en las que el sistema político no ha mantenido una dinámica innovadora tal que procese, según las demandas sociales, los avances del factor tecnológico.

Es más, el abordaje regional consensuado y estratégico del factor tecnológico en su actual momento disruptivo innovador, tiene el potencial de crear condiciones en las dimensiones económicas y sociales para un despegue de la región y proyección ventajosa en el contexto internacional. La superación de la competencia ideológica que caracteriza a la región y la posterga en la superación de sus flagelos sistémicos, sería un complemento ideal de la ausencia de conflictos bélicos y fronterizos serios, lo que transformaría a esta inmensa y rica región en un arquetipo internacional de coexistencia ordenada y pacífica.

Un aproximación y aprovechamiento consensuados regionalmente del factor tecnológico generaría un círculo virtuoso en el que se encauzarían estériles rivalidades de facción al mismo tiempo que habría derrames económicos beneficiosos para el conjunto. La relativa debilidad de la región en dichos desarrollos tecnológicos favorece tal proceso, alejando, al menos por ahora, los perjuicios de una carrera tecnológica. Sin embargo, el debate sobre la relación tecnología-cultura es una tarea política en la que se juega no solamente la calidad y viabilidad de los liderazgos políticos nacionales, sino también la convivencia social ordenada y armónica. Las implicancias de la revolución tecnológica actual son sobre los valores subyacentes en la sociedad, así como sobre la viabilidad del sistema socio-jurídico-político vigente.

En dicho marco se podrían mejorar la calidad democrática al abordar en mecanismos adecuados de participación política-social temas desafiantes de la revolución tecnológica-digital actual, como ser:

1. Recolección de datos personales por IA: La prácticamente ausencia de legislación, aún en los países más desarrollados, sobre la IA y las posibilidades de recolección indiscriminada y con fines de todo tipo de datos personales, es una cuestión que no sólo vulnera derechos, sino que tiene un potencial de facilitar conductas corporativas públicas y privadas autoritarias, en las que el consentimiento libre y voluntario de las personas es una ilusión3.

2. Desinformación y mal-información (deepfakes): En materia más estrictamente política, la llegada disruptiva de la IA se observa particularmante en las posibilidades que la manipulación humana antes mencionada daría en cuestiones electorales, incluyendo campañas electorales. Si bien las tecnologías digitales están presentes hace años en tales procesos, las posibilidades en términos de extensión e impacto que la IA produciría pondrían en riesgo los mecanismos de seguridad electoral tal como se conocen4.

3. Conocimiento científico e IA: La profusa aparición de estudios “fake” en publicaciones “científicas” encienden alertas sobre el uso irresponsable y aleatorio de la IA en trabajos que, de otro modo, serían calificados como científicos. De este modo, lo que está en riesgo es la integridad de la investigación y del conocimiento científico. El afán de lucro alimenta la publicación de trabajos pseudo-científicos, en los que la falsificación y vulneración de derechos de autor es lo corriente5 por un mal uso de la IA.

4. Construcción de redes de valor agregado e impacto laboral: La creciente competencia entre países y la insuficiencia de recursos energéticos y tecnológicos para el desarrollo de la IA de modo extensivo, ha favorecido la creación de ecosistemas basados en valores compartidos alrededor de la IA. Ya se observa en la UE, en menor medida en los EEUU, y regiones como América Latina recién están buscando los mecanismos para decidir los propios contenidos y regulaciones en el uso de los algoritmos, universales en principio. Los aspectos que se cubren bajo estos ecosistemas se refieren a lo que se ha venido tratando en el presente artículo, incluyendo protección de datos, privacidad, entrenamiento y uso de modelos avanzados6, el impacto que se daría en el sector laboral y la necesaria readecuación y capacitación de los recursos humanos.

4. Cooperación internacional: Se han dado avances en la cooperación internacional para desarrollar cierta gobernanza en IA. En tal sentido, se destacan instrumentos como la “Declaración de Intención de Seúl para la Cooperación Internacional en la Ciencia Segura de la IA”, suscripta por diez países, los EEUU, Japón y la UE en mayo pasado. Dicho acuerdo tiene antecedentes en documentos similares, que sirven para crear redes de seguridad y enfoques y estándares compartidos sobre el uso y regulación de la IA y la ciberseguridad aplicada a dicha tecnología7.

Sin embargo, son serias las barreras para la generación de una agenda positiva para la cooperación internacional cuando hay competencia entre los países por tener sus sistemas basados en IA, donde se entrelazan los factores tecnológicos, económicos y de seguridad y defensa. Esto es particularmente visible cuando los Estados, principalmente los más desarrollados, están construyendo políticas nacionales en la materia y los intereses se mezclan con grandes multinacionales y corporaciones. Dicha situación es particularmente visible en la competencia y guerra económica y tecnológica por los semiconductores, donde la geopolítica y la construcción de economías de seguridad son el paradigma internacional dominante8.

En este punto, en regiones como América Latina la competencia entre los países no se da de ese modo, por el menor desarrollo relativo que los caracteriza, por lo que tienen la posibilidad de generar consensos previos sobre el tipo de desarrollo tecnológico que priorizarían, filtración y adaptación de contenidos y generación de un ambiente amigable para captación de tecnologías beneficiosas para su desarrollo. En tal sentido, aunque aún la inversión en IA en los países más avanzados es muy importante, las múltiples aplicaciones en la producción, productividad, economía real y bienestar social no son visibles, lo que ha planteado ciertas alertas sobre una posible burbuja especulativa que podría terminar por comprometer las ya vulnerables finanzas internacionales9.

Lo que relativizaría dicho riesgo son ciertas certezas científicas sobre el salto tecnológico cualitativo en que finalmente desembocarían los procesos de aplicación de la IA en los más diversos sectores. Los primeros indicios en el mundo físico de la incorporación exitosa de tales algoritmos en la generación de ecosistemas con eje en la innovación y emprendurismo provienen de los EEUU. En este país la generación de tales sistemas virtuosos habría contribuido para que la economía de dicho país no sólo evitara una recesión por la política monetaria restrictiva que viene aplicando, sino que además tuviera tasas de crecimiento más satisfactorias que las de Europa o China. También hay otros factores, como el beneficio económico que reciben los EEUU del desacople energético de Europa con relación a Rusia, por ejemplo.

Frente a estas perspectivas positivas, aunque con los desafíos antes mencionados, surgen cuestiones como la del control del futuro de la IA y los valores que en definitiva se impongan detrás de dicho control, lo que en cierto sentido replicará las pujas geopolíticas y culturales que se dan en el mundo físico10. Hay países en la región, como Brasil, que han dado señales y toman medidas para limitar esa avanzada desde las grandes corporaciones digitales del mundo más desarrollado, para dar lugar a desarrollos más autónomos11

En todos los aspectos analizados en este artículo resulta clave la vinculación entre las dimensiones interna e internacional de la política de los países, donde la diplomacia está llamada a contribuir en la elaboración y ejecución de un enfoque estratégico que cubra las demandas nacionales de desarrollo armónico e inserción inteligente y ventajosa en la comunidad internacional. Desde dicha articulación el factor tecnológico está llamado a ser clave para superar vulnerabilidades sistémicas y el servicio exterior tiene un rol único que cumplir en esa ecuación política fundamental de asegurar la satisfacción de las demandas sociales presentes y futuras. Las desventajas estructurales de las potencias tecnológicas intermedias y la competencia con economías “rivales” constituyen imperativos para el logro de mayores esfuerzos creativos frente a la avalancha de cambios disruptivos que produciría la IA en el seno de las naciones y entre ellas.

Notas bibliográficas:

1 KISSINGER, HENRY: “Leadership – Six Studies in World Strategy”. Penguin Random House. UK. 2022.

2 Idem nota 1.

3 ANNE TOOMEY MCKENNA: ”El caso en EEUU que dictará el futuro sobre la IA y la recolección de datos”. El Tiempo. Colombia. 02/06/2024

4 https://dig.watch/updates/digital-dominance-in-the-2024-elections

5 https://dig.watch/updates/science-under-siege-from-ai-integrity-of-research-at-risk

6 ANJA MANUEL:”The US and Europe need a strategy for the geopolitical contest over AI”. Financial Times. Reino Unido. 15/04/2024.

7 COURTNEY LANG: “Advancing AI safety requires international collaboration. Here’s what should happen next”. New Atlanticist. EEUU. 05/07/2024

8 https://www.economist.com/business/2024/05/30/the-soldiers-of-the-silicon-supply-chain-are-worried

9 https://www.economist.com/finance-and-economics/2024/07/02/what-happened-to-the-artificial-intelligence-revolution

10 https://dig.watch/updates/openai-ceo-emphasises-democratic-control-in-the-future-of-ai

11 https://www.ambito.com/tecnologia/brasil-exige-meta-suspension-inmediata-uso-datos-usuarios-entrenar-su-ia-n6024777


       Fuente: telegram/the hacker news 

Comments

Popular posts from this blog

RESURGIMIENTO DEL FACTOR CIVILIZACIONAL COMO RESPUESTA SISTEMICA AL HASTIO DE LOS PUEBLOS

Acentuación del estado de naturaleza hobbesiano como estrategia de dominación internacional

CUANDO EL RETORNO A LA CASA COMUN SE CONVIERTE EN UN NUEVO MURO DE BERLIN