LA PROYECCION DEL PODER DE CHINA ES CONFORME UNA POSICION HEGEMONICA

En seguimiento a los dos artículos anteriores donde analizo la justicia social en sus dimensiones de política doméstica e internacional como una virtud surgida del cuerpo social, en el presente analizo el tipo de poder hegemónico representado por el régimen comunista de China como un concepto antagónico. 

El régimen político chino es de un partido único, representado por el Partido Comunista, combinado en lo económico con ribetes de capitalismo. Esta combinación le permite ubicarse en un extremo de carácter nacionalista autoritario, esto último por el tipo de relación mando-obediencia entre el Estado y la sociedad civil. Las libertades civiles y políticas se amoldan a las exigencias planteadas desde el comando político, sin intermediarios del tercer sector entre el individuo y el Estado, excepto los permitidos por el Partido Comunista.

Dicha faceta autoritaria se ve moderada por un enfoque de la democracia con énfasis en los aspectos igualitarios de dicha forma de gobierno. Especialmente desde el poder establecido se busca enfatizar los elementos de desarrollo económico social como fundamentos legitimantes del régimen. 

Desde la gran marcha de Mao Tse Tung y la irrupción del comunismo con particularidades chinas y un concepto de revolución cultural permanente, los logros económicos han de algún modo consolidado el comunismo en este país, configurando en las últimas cuatro décadas en lo económico un capitalismo de Estado. Esto le ha dado al régimen chino una proyección regional y finalmente mundial de relevante magnitud hasta ubicar a China como una de las dos o tres potencias más importantes del mundo. 

Dicha proyección internacional se manifiesta además en un concepto que disputa espacios de poder tanto desde lo ideológico como desde el poder geopolítico y económico a la principal potencia vencedora de la Guerra Fría, los Estados Unidos. El concepto de poder chino se complementa en lo internacional con una proyección multidimensional de sus logros en materia ambiental y digital. Ambos factores por su naturaleza práctica y discursiva asumen un especial carácter transnacional y hasta global. 

Los logros de China en estos factores de poder se catalizan en su dinámica gestación y materialización internacional desde las relaciones bilaterales y multilaterales valiéndose a tal fin de proyectos como la Ruta de la Seda o foros como el BRICS y otros. Por su naturaleza chocan con los Estados Unidos y sus aliados, más aún cuando representan un poder expansivo con control autoritario de los resortes de poder. 

Sin embargo, la llamada revolución cultural permanente, baluarte de la revolución comunista China, muestra su mayor falencia en lo que hace a su proyección justamente en el factor cultural. El escaso atractivo del régimen Comunista, aún con sus logros económicos y tecnológicos, se muestra en lo infructuoso de las políticas de "poder blando" por parte de china a escala tanto regional como global. 

Sin logros sustanciales en esta dimensión, toda aspiración a realizaciones legitimantes desde la justicia social cae, como han caído similares aspiraciones por parte de sistemas que se han basado en la imposición desde el mando político más que desde movimientos desde las bases fundamentados en consensos sociales amplios y duraderos.

El planteo de avances en la cuestión ambiental y digital esconden posibles manipulaciones desde regímenes regulatorios y hegemónicos que terminan por vulnerar aspiraciones individuales, sociales y nacionales por desconocer y avasallar desarrollos que responden a demandas propias y naturales. El ejemplo más claro es el fracaso estrepitoso de las políticas demográficas en el mundo y particularmente en China, por la consecución de supuestos bienes sociales. 

De este modo, la ausencia de miras respetuosas de las dimensiones más humanas de la sociedad, como lo son el derecho a la vida y la libertad, han socavado hasta las bases del desarrollo económico armónico. El uso de discursos malthusianos y pseudo ambientalistas con ribetes socialistas aprovechando el factor tecnológico digital sólo esconden mayores restricciones a las libertades individuales, intromisión en la privacidad y consolidación de líneas de pensamiento monolíticas.

El quiebre que se ha producido en el mundo desde 2024 con un retorno a políticas respetuosas del individuo, su libertad y realización creativa en la sociedad, ha generado un nuevo frente internacional desde la "Reina del Sur", polo atractivo que genera una nueva esperanza para el auténtico desarrollo humano. En una Unión Europea saturada de progresismo y regulaciones, se ha visto similares tendencias de quiebre en Hungría y algunos países de Europa del Este e Italia.

 


 

Comments

  1. ¡¡Que bueno artículo!!

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  2. Artigo muito interessante com um brilhante trabalho de pesquisa.

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