TENDENCIA HUMANA AUTODESTRUCTIVA ACTUAL FRENTE AL ADALID OPUESTO
En ocasión de la partida de S.S. el Papa Francisco, se vertieron diversos conceptos y valoraciones por parte de altas autoridades y personalidades del mundo y de las naciones, así como los actos y solemnidades fúnebres convocaron a multitudes de todo el orbe, además los millones que siguieron dichos eventos por los medios y plataformas de comunicación social. En su país de origen, la Argentina, se destaca la participación común en un arco de unidad, quizá transitoria, de figuras políticas opuestas y disímiles, además del pueblo argentino, altamente conmovido.
La percepción positiva de este fenómeno histórico, en el que la historia se detiene frente a una figura o hecho significativo y de connotación universal, se ubica en las antípodas en lo que hace a su valoración con respecto a cuando la humanidad en su conjunto se detuvo en silencio ante el fenómeno de la pandemia del COVID-19. El Romano Pontífice en la soledad y quietud de una Plaza de San Pedro, vacía como nunca en la historia, ofrecía plegarias ante un panorama desolador, incierto y obscuro.
En dicha oportunidad el Papa Francisco proclamaba lo que consideró como el primer capítulo de una guerra mundial, la tercera...El siguiente capítulo en dicho encadenamiento habría sido la guerra en Ucrania, por su alcance global y la confrontación, aunque totalmente directa, entre Rusia y la OTAN y el involucramiento de China, Coreal del Norte, Irán, y el resto del mundo jugando al ritmo de las miles de sanciones aplicadas en una guerra económica de alcance global.
El tercer capítulo podría haber sido la última agudización del conflicto en Medio Oriente, después de la ataque terrorista de Hamás y sus aliados a Israel el 07 de octubre, a no ser que no tuvo el alcance global para inscribirse en una confrontación de carácter mundial, si bien las partes en pugna son prácticamente las mismas en lo que hace a ejes de simpatías y alianzas. Este conflicto podría ser un eslabón más en el conflicto global a que se refirió S. S. Francisco, aunque con una intensidad menor a los anteriores fenómenos. Un escalamiento y desborde de la situación en Asia, con relación a China y Taiwán, significaría un nuevo crescendo en dicho proceso atento a que llevaría a un enfrentamiento directo entre China y EEUU, ambos con sus sistemas de alianzas que se dispararían secuencialmente.
Un hecho aislado de extrema gravedad, pero que también tiene tras de sí sistemas de alianzas, aunque más difusas por la política ambigua seguida por la India en los últimos años, lo constituyen los recientes enfrentamientos entra la India y Pakistán, después de un atentado terrorista ocurrido contra el primero en Cachermira. La secuencia de acciones emprendidas por ambas potencias nucleares se leen como un prolegómeno de acciones bélicas, con consecuencias potencialmente devastodoras para estas, la región y alteraciones radicales en el resto del mundo.
En este contexto, donde es notorio el sentido autodestructivo de las acciones políticas y su prolongación en escenarios militares, se observa una incapacidad internacional para alcanzar salidas negociadas en contextos de choques de intereses nacionales, agudización de las tensiones y polarización creciente que desemboca en regímenes de seguridad y defensa. Esto último incluye el manejo y gestión de los factores económicos y científico-tecnológicos e incluye la gestación de esquemas de autonomía estratégica en cadenas de valor, consolidación de clubes de amigos y bloques de alianzas. En dicho marco, el corolario lógico son las guerras de sanciones, barreras económico-comerciales, competencia tecnológica encarnizada y la lucha por la imposición de un relato político y cultural determinado a través de los medios de comunicación masivos y las plataformas sociales.
Cuando una voz como la del Papa Francisco se alza, hace silencio, vuelve a hablar y finalmente, calla para siempre, y el mundo asiste atónito, con receptividad o con esperanza, es porque dicho adalid que se manifiesta es la voz que habla y representa una idea colectiva nacional, regional y mundial. Dicha idea es una acción concebida a nivel conceptual, con un esencia aún no existente en su plenitud. Como tal, es un pensamiento que comunica un cierto orden, donde resuenan valores como la misericordia, la apertura, la fidelidad, la justicia o la paz, una visión que en su raíz viene de las márgenes desde donde se deciden u organizan las grandes decisiones que mueven el mundo.
Por su proyección dicha voz que clama incluye a los que están en las márgenes, pero lo hace de tal modo que su eco resuena como si fueran millones de voces y entonces, dicho clamor es una humanidad que no sólo habla de conflictos internaciones, sino de situaciones personales, sociales que potencialmente pueden desbordar en riesgos y quiebres de magnitud inconmensurables. Por dicho motivo, será que una figura como dicho adalid convoca a miles y millones, que lloran por él y por la idea que él representa y manifiesta, sabiendo o intuyendo su capacidad de contención, a la vez que conociendo su mensaje de tipo premonitorio, sanador y hasta salvador.
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